El video arte tuvo su inicio en la década de 1960, teniendo como premisa la transmisión de imágenes capturadas en tiempo real y el video sin editar. Conforme a que las tecnologías evolucionan, el videoarte también se volvió para el performance como una autograbación, siempre con una inclinación crítica en relación al cotidiano, así como al soporte, en la tecnología y el vídeo en sí. En esta época, el movimiento que bien representó al videoarte fue FLUXUS, que se autoproclamaba un antiarte. Según Duguer (2008, p.50), fueun acontecimiento que se manifestó
[...] esencialmente en conciertos-happening, en exposiciónes o todavía en manifiestos. Los rituales del arte y sus inatituciones, la propia noción de obra de arte, así como el mercado autorizado por ella, son entonces sometidos a una burla y una desmitificación sistemática. Encima de todo, la separación entre el arte y la vida que se intentaba superar. No se trata de objetos, pero sí de acontecimientos que sugieran nuevas relaciones con el público. Tampoco se trataba de artistas profesionales.
En Fluxus y más él, el videoarte intercambiada con diversas corrientes, entre ellos el arte conceptual, el performance, el body art, entre otros. Más tarde durante la década de 1970, las video-instalaciones traían un aspecto de vanguardia para el movimiento, aunque sin relación con el espacio museológico. Eran usadas las multipantallas (monitores), la mezcla de imágenes en vivo de los visitantes, las imágenes propias grabadas y las reproducciones de otros videos. Como Freire (2006), para el videoarte sólo importaba la reciprocidad entre la vida y Arte, trayendo a la subversión del espacio museístico, de normas y patrones.
En años recientes, el desarrollo de la tecnología, software y otros programas digitales colaboran para la elaboración y edición del videoarte. Aspectos cinematográficos pasa a ser parte de algunas obras, en cuanto a otras se propagan por los museos y otros en espacios no convencionales y también por la web. Pero el principio del videoarte siempre estaba presente, como instrumento audiovisual que pretende transmitir una idea transgesora.
(Fragmento del artículo)
MIGLIOLI, Sarah y BARROS, Moreno. Novas tecnologias da imagem e da visualidade: GIF animado como videoarte. En Sessôes do Imaginario | PORTO ALEGRE | ano XVIII | n. 29 | 2013/1 (traducción en español por Armando Andrade Z)
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